Finalizaron con acuerdo de Gobierno las negociaciones con UPyD, lo que sumado al acuerdo para la investidura con IU, da a Asturias un marco estable de gobernabilidad con Javier Fernández como Presidente del Principado
El fenómeno de la globalización hace que los países y sus economías no sean estancos y se ven influidos recíprocamente por las medidas tomadas y sus resultados económicos o políticos.
Actualmente en Europa estamos ante un encorsetamiento ideológico y político provocado básicamente por una gobernante de derechas que sólo cree en la austeridad y en el férreo control presupuestario, desoyendo incluso recomendaciones de reputados economistas o de los propios EE.UU. que aconsejan un relajamiento de estas medidas presupuestarias por el riesgo de ahogar la economía tras una más que posible caída del consumo e inversiones públicas, asunto este ninguneado por la Sra. Merckel y que puede llevar a todo nuestro continente al colapso no sólo económico sino también social por el impacto de estas medidas economicistas en el ciudadano común.
Al socaire de esta desastrosa política se han situado el Sr. Sarkozy y el propio D. Mariano Rajoy, sin voluntad ni capacidad política ni crítica para contrarrestar las decisiones de la Sr. Merkel que miran más a su propio país que al resto de Europa, olvidándose de nuevo de la economía prácticamente integrada e interdependiente de nuestro continente y es que si Europa se va a pique, Alemania también.
Desde Francia, el candidato socialista Hollande parece encaminado a vencer en las presidenciales francesas, se trata de un político solvente bien preparado, con una base ideológica progresista que orienta sus políticas y un programa de 60 medidas bien contrapuesto a la voluntad alemana de austeridad a cualquier precio. Hollande es el contrapeso que necesitamos frente a las prácticas neoliberales que imperan en Europa (recuerden, las mismas que nos han llevado a esta crisis). Entre las medidas que contempla el programa presidencial socialista francés, podemos destacar:
- Creación de una banca pública de inversión, como respuesta al parón del crédito, tan necesario para el crecimiento económico.
- Supresión de productos derivados y tóxicos, aquellos créditos que no fueron otra cosa que el primer timo global de la historia: hipotecas subprime etc.
- Separación de la Banca Comercial y la Banca de Inversión.
- Retraso de un año en del objetivo de equilibrio presupuestario con el objetivo de favorecer la inversión pública y las prestaciones del Estado, sin ahogos del consumo, ni presión añadida sobre las clases más desfavorecidas.
- Nuevos impuestos de sociedades y aumento de la fiscalidad de la Banca, con tipos progresivos dependiendo del tamaño de las empresas.
- Inversión pública en viviendas para jóvenes con contratos tutelados.
En esencia, se trata de repartir de forma justa la carga de la crisis e impulsar el papel del Estado como factor fundamental de cambio económico. La comparación con lo que se hace en España es tragicómica, aquí no se busca favorecer la inversión ni pública ni privada, simplemente ajustar las cuentas mediante recortes a cualquier precio, en lo que es una clara forma de cesión ante las imposiciones políticas de una gobernante inepta como la Sra. Merkel, que muy poco o nada tiene que enseñar a los demás sobre esta crisis, y que algunos reverencian como si de una diva se tratase.
La última vuelta de tuerca del PP al estado del bienestar ha visto la luz en la forma del copago sanitario, en lo que podemos calificar como verdadero golpe impositivo a una de las clases más desfavorecidas y dependientes de nuestra sociedad como son jubilados y pensionistas.
La sanidad española está basada en un sistema de solidaridad, la financiamos entre todos, sanos y enfermos, pobres y ricos, para que los costes producidos puedan ser asumidos por todas las rentas, sobre todo las más bajas. Esta es una contribución de la izquierda en los estados modernos, concretamente de los gobiernos socialistas y socialdemócratas a lo largo de la reciente historia en numerosos países de Europa Occidental.
El establecimiento del copago sanitario da lugar a una serie de vergonzosas desigualdades, que retrotraen el sistema a épocas arcaicas, tendiendo cada vez más a parecerse a los sistemas de seguros privados que imperan en los paraísos neoliberales, donde puedes caerte pobre y muerto a la entrada de un hospital.
El copago hace recaer la financiación sobre el enfermo y el pensionista, precisamente los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad, quedando las personas sanas libres de contribuir en la misma medida, rompiendo la cadena social e intergeneracional de solidaridad lo cual es un grave riesgo para el sistema.
El posible aumento de ingresos producido por esta conservadora medida, no va destinado a mejorar el sistema sanitario, ni siquiera el educativo, ni cualquier otra prestación social. Va destinado a tapar agujeros como los producidos por la construcción de circuitos de Fórmula 1, viajes de pontífices, obras para olimpiadas que no se celebrarán, aeropuertos sin aviones, ciudades de la justicia sin jueces, o maquetas de un millón de euros, es decir, financiar el despilfarro de unas personas (los poderosos) que seguramente no necesitan de los servicios sanitarios ni sociales, y que seguirán sin aportar a ellos.
El copago sanitario, esconde tras de si una forma de reducción de renta de jubilados y pensionistas, que unido a la reciente subida de impuestos, deja en tomadura de pelo la promesa de Rajoy de mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, nueva y no última mentira de nuestro Presidente, que se caracteriza por hacer todo lo contrario a lo que promete, siempre en contra del simple ciudadano de a pie, que sufre todos estos despropósitos.
Los 100 días de Rajoy al frente del Gobierno de España se han destacado, no por la adopción de medidas novedosas, ni por ese supuesto milagro popular, sino más bien por acciones encaminadas a cargar la crisis sobre el ciudadano de a pie, entre las que por desgracia podemos destacar:
la subida de impuestos
A pesar de negar en repetidas ocasiones este aspecto durante la campaña electoral, ha sido una subida de impuestos para todos los españoles, con escasa progresividad e insolidaria, calificándola por los propios Populares con el eufemismo de "temporal", como si la ciudadanía fuese tonta y no tuviese capacidad crítica. Un nuevo intento de engaño para todo nuestro país.
la reforma laboral
Consagra el despido libre y da plenos poderes a cualquier empresario para obrar a su antojo, reducir sueldos o variar condiciones de los trabajadores sin importar los convenios ni los acuerdos previos. Todo ello con la pretendida excusa de favorecer la creación de empleo, cuando no existe ningún resquicio a través del cual mirar esta reforma y que de forma mínima favorezca activamente la creación de puestos de trabajo. Es la reforma del desempleo, pues solamente ha ocasionado un aumento de las cifras de paro.
la amnistía fiscal
Posiblemente la mayor de las inmoralidades que un gobierno puede cometer. La obligación de pagar impuestos debería ser más que un mandamiento, el impago de los mismos es el mayor timo que se puede hacer al Estado y una forma execrable de robo, ya que el que no paga impuestos va a seguir beneficiándose de las obras públicas, de la sanidad, de las pensiones, de la educación, en general del uso de los servicios y de todos los activos que el Estado pone a disposición de la ciudadanía, que hemos de sufragar entre todos de forma solidaria y progresiva, sin que nadie deba escaparse de esta obligación. Se trata de una medida que va encaminada a favorecer los sectores con más poder adquisitivo, los poderosos, ya que en nuestro país es prácticamente imposible encontrar a un asalariado que incumpla sus obligaciones fiscales.
El ocultamiento al país del proyecto de presupuestos del estado para 2012.
Los intereses electorales del PP han hecho que no se haya avanzado ningún dato sobre los nuevos presupuestos. Los recortes claramente antisociales que conllevan estas cuentas del Estado, posiblemente les hubiesen acarreado una mayor derrota electoral en Asturias y Andalucía. Hacer esto es sencillamente un fraude a la ciudadanía, con el solo objetivo de acaparar un poder omnímodo, que es como se siente bien la derecha y a lo que cree que tiene un derecho sagrado.
La guinda a este amargo pastel, la pone nuestro Presidente cuando, antes de llevar los presupuestos al Parlamento, como corresponde a la soberanía nacional, informa sobre ellos al gobierno de Merckl, en clara actitud de sumisión, quien no es más que otro exponente de lo que las derechas hacen en todo el mundo y cuyo único mérito como gobernante es serlo de un país muy bien tratado históricamente a pesar de todas las desgracias que ha ocasionado al mundo durante el siglo XX, y cuya forma de estrangular a Europa para favorecer a la banca alemana, puede llevarnos a una fractura norte-sur sin precedentes en nuestro continente.
Este es el triste panorama de engaños, torpezas y desdichos que nos presenta este gobierno, no olvidemos, compuesto por representantes de casi todos los lobbies que en mayor o menor medida han desencadenado la crisis global; antiguos directores de agencias de inversión y rating (Sr. Guindos), sectores petroleros (Sr. Cañete), asesores fiscales (Sr. Montoro), sectores industriales militares (Sr. Morenés)... el raposo al cuidado del gallinero, y podrĂamos seguir enumerando si examinamos cada uno de los nombramientos de los que es responsable último el Sr. Rajoy.